Esta crema de queso mascarpone es muy sencilla de hacer y queda perfecta para rellenos de tartar o pasteles. La suavidad de este tipo de queso hacen que resulte delicada y suave. Es tan simple como poner la nata bien fría, el queso mascarpone y el azúcar glass en un robot de cocina. En mi caso yo he usado mi KitchenAid, pero cualquier batidora de mano con las varillas incorporadas es válida.
Batiremos todo hasta que la mezcla comience a montarse. Es fundamental que tanto el queso como la nata estén muy fríos para favorecer este proceso. Es fundamental utilizar azúcar glass ya que de esta forma se va a montar mucho más rápido, y por otro lado se va a integras a la perfección en la crema disolviéndose rápidamente. Si usamos azúcar granulado acabarán quedando granitos sin disolver lo que conferirá una textura menos delicada.
Te recomiendo que vigiles la evolución de la crema y que empieces a batir a una velocidad media, así evitas salpicaduras. Cuando la crema vaya tomando cuerpo puedes subir la velocidad. Verás como poco a poco la consistencia va aumentando hasta ser compacta marcándose los surcos de las varillas. En ese punto tendrás que tener especial cuidado para que no se corte, baja la velocidad de las varillas para controlarlo mejor.
Cuando la tengas lista, métela en una manga pastelera con una boquilla redonda. Yo he utilizado la 2A de Wilton, pero cualquier boquilla redonda puede servirte, incluso puede servirte una boquilla rizada.
Seguidamente trituraremos las galletas. Puedes molerlas hasta que se se hagan polvo o triturarlas menos. Como ves en la imagen yo he preferido dejarlas en trozos grandes para que añadir textura al postre.
Ya solo queda montar los vasitos. En el fondo pondremos una buena capa de galletas trituradas. A continuación pondremos un puñado de frutos secos, yo he puesto nueces de macadamia y cacahuetes.
Ahora ya podemos añadir una buena capa de queso y terminar con más frutos secos. Para finalizar tengo qeu decir que no solo quedan vistosos sino también deliciosos.